ATLAS DE ECOGRAFÍA
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CAPITULO 10: ULTRASONOGRAFÍA ENDOSCÓPICA DIAGNÓSTICA E INTERVENCIONISTA
10.1 Aspecto normal del esófago, estomago y recto (Dr. Gómez - Toledo)
10.2 Anatomía normal pancreato-biliar con ecoendoscopia radial (Dra. Tejada - Cádiz)
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Introducción
Para una adecuada exploración bilio-pancreática es necesario descender el ecoendoscopio hasta la segunda porción duodenal pasando la región ampular, para asegurar que se visualiza adecuadamente toda la glándula pancreática.
El examen del proceso uncinado y de la cabeza del páncreas comienzan a realizarse desde la segunda porción duodenal. El cuerpo y cola se visualizan correctamente desde el cuerpo y fundus gástrico. En condiciones normales la ecoestructura del páncreas es homogénea y el conducto de Wirsung tiene unas paredes paraleles, sin saculaciones, con un calibre que no excede los 2 - 2.5 mm. La vesícula se reconoce fácilmente cuando el transductor se sitúa en el bulbo duodenal o en el antro distal. Cuando el transductor se sitúa justo por encima de la papila se localizan el colédoco y el conducto de Wirsung distales. Es posible seguir todo el trayecto de la vía biliar principal comenzando la exploración desde la segunda porción duodenal y retirando el transductor hasta el bulbo.
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Figura 10.2.1 El ecoendoscopio se sitúa en el duodeno descendente al nivel de la papila de Vater. De esta forma exploramos el área papilar, el colédoco distal y el conducto de Wirsung distal.
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Figura 10.2.2 Otra imagen tomada desde el duodeno, donde visualizamos el área papilar, con el colédoco y el Wirsung distales así como parte del eje mesentérico-portal.
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Figura 10.2.3 Imagen tomada desde el duodeno.
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Figura 10.2.4 Imagen del colédoco tomada desde el bulbo duodenal.
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Figura 10.2.5 Cuerpo del páncreas.
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Figura 10.2.6 Imagen del cuerpo-cola del páncreas desde el cuerpo gástrico.
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Figura 10.2.7 Cuerpo del páncreas visto desde el cuerpo gástrico.
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Figura 10.2.8 Otra imagen del cuerpo-cola del páncreas tomada desde el cuerpo gástrico.
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Figura 10.2.9 Imagen del páncreas desde el cuerpo gástrico.
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Figura 10.2.10 Visualización de la cola del páncreas, glándula suprarrenal izquierda y riñón izquierdo desde el cuerpo-fundus gástrico.
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Figura 10.2.11 Eco-Doppler de la vena esplénica vista desde el cuerpo gástrico.
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Figura 10.2.12 Cola del páncreas vista desde el fundus gástrico.
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Figura 10.2.13 Otra imagen en la que también se visualiza el riñón izquierdo tomada desde el fundus gástrico.
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Figura 10.2.14 Imagen de la cola del páncreas y de los vasos que la delimitan, tomada desde el fundus gástrico.
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Figura 10.2.15 Otra imagen desde el fundus gástrico.
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Figura 10.2.16 Cola del páncreas visualizada desde el cuerpo-fundus gástrico.
10.3 Estadiaje de los tumores esofágicos y gástricos (Dr. Macias - Cádiz)
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Estadificación cáncer de esófago
En la estadificación de las neoplasias esofágicas se debe valorar, además de la extensión parietal, la existencia de adenopatías (cervicales, mediastínicas y del tronco celíaco) y la posible invasión de estructuras vecinas como grasa, traquea, bronquios, arteria pulmonar, aorta y sus ramas principales, pericardio, vena azygos, vena cava superior, columna, pleura y diafragma.
La ecoendoscopia presenta una precisión alrededor del 85 % en la determinación del estadio T, y del 75 % para la valoración de la existencia de adenopatías metastásicas. La distinción entre T1 con afectación mucosa o submucosa es difícil de realizar (Figuras 10.3.a.1 y 10.3.a.2), pero importante por la posibilidad de tratamiento endoscópico de los primeros. En general, se considera que cuando se visualiza el tumor éste invade ya la submucosa. El empleo de minisondas de alta frecuencia se ha mostrado de mayor precisión.
La precisión para tumores T2 es algo menor (76 %) pues la existencia de fenómenos inflamatorios hace frecuente la sobreestadificación.
En mediastino es frecuente la existencia de adenopatías inflamatorias que pueden mostrar similares características a las neoplásicas. Adenopatías mayores de 1 cm, redondeadas, hipoecoicas o heteroecoicas, y de bordes nítidos suelen ser metastásicas, pero pocas adenopatías malignas cumplen estos 4 criterios, de manera que, cuando del estadio N dependa el tratamiento, está indicada su punción guiada por EE.
La infiltración de estructuras vecinas por el tumor implica en general irresecabilidad. La ecoendoscopia presenta una elevada precisión para determinar la invasión vascular y pleural pero menor en la evaluación de la afectación traqueobronquial y de la grasa mediastínica (Figuras 10.3.a.5 y 10.3.a.6) La ecoendoscopia también permite realizar una estadificación “a distancia” mediante la evaluación de las estructoras del hemiabomen superior vecinas a estómago y duodeno, de manera que puede poner de manifiesto lesiones hepáticas o adenopatías en tronco celiaco que implican una enfermedad diseminada (Figuras 10.3.a.7 y 10.3.a.8)
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Figura 10.3.a.1 Carcinoma epidermoide
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Figura 10.3.a.2 Carcinoma epidermoide
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Figura 10.3.a.3 Extensión extramural de una neoplasia de tercio inferior
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Figura 10.3.a.4 Carcinoma esofágico de tercio distal
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Figura 10.3.a.5 Invasión de bronquio izquierdo
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Figura 10.3.a.6 Invasión pleural
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Figura 10.3.a.7 Nódulo metastásico hepático
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Figura 10.3.a.8 Adenopatía en la vecindad de la arteria esplénica
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Estaditificación del cáncer gástrico
Mediante ecoendoscopia se debe valorar la invasión parietal, la presencia de adenopatías mediastínicas, la extensión en las diferentes estaciones ganglionares del hemiabdomen superior (puede ser difícil determinar la existencia de adenopatías mesentéricas y paraaórticas) y la infiltración de estructuras vecinas (hígado, páncreas, bazo, diafragma, pared abdominal, colon y grandes vasos). No debe dejar de valorarse la existencia de metástasis en lóbulo hepático izquierdo o pequeñas cantidades de ascitis. La ecoendoscopia muestra una precisión en la determinación de la invasividad local (T) del 78 % y del 70 % para la invasión ganglionar (N)
Entre las dificultades específicas de la estadificación del cáncer gástrico, destacan las siguientes:
1. Distinción entre T1 con invasión mucosa y submucosa, aun con sondas de alta frecuencia, sobre todo en lesiones deprimidas.
2. Valoración de tumores ulcerados con gran componente inflamatorio, que lleva a una sobreestadificación.
3. Dificultad para distinguir la afectación de la subserosa (T2) de la serosa (T3).
4. Ausencia de serosa en curvadura menor y fundus gástrico que lleva a considerar como T3 tumores que son realmente T2 (Figura 10.3.b.1).
5. Valoración de la infiltración del colon o la existencia de pequeños nódulos peritoneales. La presencia de ascitis no siempre es sinónimo de carcinomatosis, pero se ha demostrado una sensibilidad y especificidad del 80 % (Figura 10.3.b.3).
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Figura 10.3.b.1 Adenocarcinoma de fundus
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Figura 10.3.b.2 Linitis plástica
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Figura 10.3.b.3 Engrosamiento de pliegues gástricos
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Figura 10.3.b.4 Adenocarcinoma de antro gástrico
10.4 Valoración de la hipertensión portal ((Dr. Souto - La Coruña)
- Figura 10.4.1 Pliegues gástricos engrosados (varices)
- Figura 10.4.2 Ascitis perigástrica
- Figura 10.4.3 Gran circulación colateral
- Figura 10.4.4 Gastropatía de la hipertensión portal
- Figura 10.4.5 Varices fúndicas
10.5 Estadiaje de los tumores rectales (Dr. Souto - La Coruña)
- Figura 10.5.a.1 Pequeño adenocarcinoma T1NO
- Figura 10.5.a.2 Tumor velloso "en alfombra"
- Figura 10.5.a.3 Tumor velloso casi circunferencial
- Figura 10.5.b.1 Adenocarcinoma rectal
- Figura 10.5.b.2 Adenocarcinoma rectal pequeño T2NO
- Figura 10.5.b.3 Adenocarcinoma rectal en estadio T2NO
- Figura 10.5.c.1 Adenocarcinoma rectal que afecta serosa
- Figura 10.5.c.2 Adenocarcinoma rectal que afecta serosa
- Figura 10.5.c.3 Adenocarcinoma rectal que afecta serosa
- Figura 10.5.c.4 Adenocarcinoma rectal que afecta serosa
- Figura 10.5.d.1 Adenocarcinoma rectal en estadio T4
- Figura 10.5.d.2 Adenocarcinoma rectal que invade próstata
- Figura 10.5.d.3 Adenopatías tumorales redondas
- Figura 10.5.d.4 Adenopatías tumorales cercanas a un cáncer de recto
10.6 Patología pancreato-biliar (Dr. Subtil - Pamplona)
10.7 Patología pancreato-biliar (Dr. Subtil - Pamplona)
10.8 Patología pancreato-biliar (Dr. Subtil - Pamplona)
- Figura 10.8.1 Localización del tronco celiaco
- Figura 10.8.2 Inserción de la aguja hasta su nacimiento
- Figura 10.8.3 Giro de la aguja a la dcha e inyección
- Figura 10.8.4 Giro de la aguja a la izda e inyección
10.9 Drenajes ecoendoscopicos (Dr. Barturen - Bilbao)
- Figura 10.9.1 Introducción de aguja guiada por ecoendoscopia, y a través de la misma se introduce una guia que se aprecia como alcanza la pared contralateral del seudoquiste.
- Figura 10.9.2 Se ha realizado con intercambio del ecoendoscopio por un duodenoscopio, a través de la guía. Se aprecia el catéter-aguja introduciéndose en el seudoquiste guiado por la guía.Se aprecia salida del contenido del quiste.
10.10 Minisondas (Dr.Varas Lorenzo - Barcelona)
- Figura 10.10.a ICinco capas gástricas normales con MS de 12.5 MHz (6.2 F); alternando líneas hiper e hipoecogénicas hasta la grasa perigástrica (flechas).
- Figura 10.10.b.1 Neof. Esofágica a 25 cm, vegetante, infiltrante, ulcerada y esteosante.
- Figura 10.10.b.2 T3N1 con MS de 12 MHz.
- Figura 10.10.c T3N1 cardial con MS de 12.5 MHz. Masa submucosa, hipoecogénica, que afecta a toda la pared, circular pero asimétrica.
- Figura 10.10.d Capa muscular hipoecogénica doble, hipertrófica, mayor de 2 mm, en Acalasia a 12.5 MHz.
- Figura 10.10.e Imágen lineal a 20 MHz de un fibrolipoma gástrico, hiperecogénico de 6 mm, situado en la submucosa desplazando a la muscular propia (hipoecogénica).
- Figura 10.10.f Mucosa-submucosa (una flecha) y esfínteres (EAI y EAE) (dos flechas) evaluados mediate MS de 12.5 MHz.
- Figura 10.10.g Estenosis anorrectal a 12 MHz
10.11 Tumores submucosos (Dr. M.J. Varas - Barcelona)
- Figura 10.11.a Leiomioma gástrico de 20.7 mm de la muscular mucosa, a la derecha, a la izquierda 5 capas normales. USE radial con 7.5 MHz.
- Figura 10.11.b.1 Lesión submucosa gástrica ulcerada de 4 cm.
- Figura 10.11.b.2 Tumor estromal gástrico de 3.5 cm en la submucosa y en relación con la muscular. Microsonda transendoscópica de 7.5 MHz.
- Figura 10.11.c Schwanoma gástrico de 2 por 3 cm, situado en la submucosa, que respeta la muscular propia. USE radial con 7.5 MHz.
- Figura 10.11.d Leiomiosarcoma gástrico gigante. USE radial con 7.5 MHz.
- Figura 10.11.e Lipoma duodenal, hiperecogénico, de 18 por 30 mm. USE radial con 20 MHz.
- Figura 10.11.f Linfangioma en un caso de Linfangiectasia colónica. USE radial 7.5 MHz.
- Figura 10.11.g Imagen quística para cardial de 10 mm