Los tumores malignos de la vía biliar son raros y se originan
en las células epiteliales del árbol biliar, su incidencia
es baja, pero son altamente letales porque en su mayoría se
diagnostican en fase avanzada (1).
Los más frecuentes son los colangiocarcinomas y se clasifican
en tres tipos:
1.- Intrahepáticos cuando se originan en los conductos biliares
intrahepáticos.
2.- Perihiliar o tumores de Klatskin, que afectan a la vía
biliar localizada en el hilio. Bismuth los clasificó en
Tipo I: afectación del hepático común antes de
la confluencia.
Tipo II: afectación de la confluencia.
Tipo III: afectación de la confluencia y uno de los hepáticos.
Tipo IV: afectación a hepático común, confluencia
y ambos hepáticos.
3.- Colangiocarcinomas extrahepáticos, de localización
media o distal, representan el 10-30 %.
Actualmente el aporte que puede hacer la ecografía en el
diagnóstico de estos tumores es muy variada y abarca desde
la convencional transcutánea al uso de la ecografía
Doppler, la ecoendoscopia, y más actualmente las minisondas
ultrasónicas. La sensibilidad y especificidad de la ultrasonografía
varia con el tipo de tumor, la calidad del equipo y la experiencia
del examinador.
ECOGRAFÍA ABDOMINAL
Es el procedimiento diagnóstico de elección. Los hallazgos
que podemos obtener van a depender fundamentalmente de la localización
y del tamaño del tumor y son de dos tipos:
1.- Signos indirectos: estudio del árbol biliar
La demostración de la dilatación del árbol
biliar constituye un dato de obstrucción biliar, pero no puede
distinguir su naturaleza, benigna o maligna. Así en los colangiocarcinomas
intrahepáticos podemos demostrar dilataciones segmentarias
de las vías biliares dependiendo de la localización
del tumor En los tumores localizados en el hilio se detecta una dilatación
de todo el árbol biliar intrahepático, con colapso de
la vesícula biliar y de las vías extrahepáticas.
Los tumores de localización media o distal provocan una dilatación
del árbol biliar extrahepático desde la localización
del tumor hacia arriba. Estos hallazgos permiten diagnosticar el nivel
de la obstrucción con una precisión cercana al 100 %.
|

(Foto 1: dilatación de la vía biliar intrahepática) |
2.-Datos directos: detección de la masa tumoral intraductal
o infiltración de la pared.
La detección del tumor va a depender fundamentalmente de
su tamaño, suele observarse como una masa intraluminal, que
la mayor parte de las veces es isoecoica (65%), menos frecuente son
las formas hipoecoicas (21%) y ya más raro son las formas hiperecoicas
(15%). A veces no se demuestran masas sino cambios abruptos en el
diámetro de los conductos en su eje sagital, estrechamientos
focales de la vía biliar, mala definición de la bifurcación,
lo que hace sospechar su naturaleza tumoral.
La fiabilidad diagnóstica depende de la localización,
siendo mas fácil detectar los de localización hiliar
que los de localización media o distal, variando de un 68 %
a un 36 % respectivamente (2). En una revisión del 2000-2005,
recogimos 93 casos, todos ellos confirmados por CPRE con toma de citología
o cirugía. Los datos ecográficos recogidos nos permitió
localizar el sitio exacto de la obstrucción en un 98,9 %, cifras
similares a las recogidas por todos los autores. En cuanto a la detección
de masas sólo se observaron en 33 casos (35,4 %), cifras más
bajas que Hann (3) un 87 %, o Paivansalo (4), con un 63 %. Cifras
más altas para detección de masas se obtienen con otros
medios diagnósticos como la TC 80 %, o la CPRE 83 %.

Foto 2: colangiocarcinoma de la vía biliar distal |
ECOGRAFÍA DOPPLER
Una importante ayuda para el estadiaje de estos tumores es el empleo
de la ecografía Doppler mediante la cual podemos apreciar si
hay afectación vascular, aspecto muy importante a la hora de
la elección terapéutica.
Usando el Angio y el Doppler color, podemos detectar compresiones,
estenosis, infiltraciones, irregularidades de la pared del vaso, atrapamientos
o trombosis tanto de la vena porta como de la arteria hepática,
signos de gran valor como indicadores de irresecabilidad. Hann (3)
detecta 13 de 16 casos afectando a la vena hepática con un
81% de sensibilidad, y 97% de especificidad y un valor predictivo
positivo del 87%, datos comparables a los obtenidos con la Resonancia
Magnética (RM). Bach (6), aparte de confirmar estos datos,
observa que son comparables a los obtenidos por la angiografía
y a la Angio-TC.
ECOENDOSCOPIA Y MINISONDAS
En caso de que los hallazgos con las exploraciones anteriores no
sean concluyentes, la ecoendoscopia (EUS) es un método no invasivo,
muy útil para asegurar el diagnóstico y estadiaje de
los tumores de vías biliares permitiendo la toma de biopsia
dirigida tanto de las masas como de las adenopatías (7). Presenta
además una morbilidad asociada prácticamente nula.
La EUS identifica los tumores como engrosamientos hipoecogénicos
de contornos irregulares, que dilatan las vías biliares, y
permite ver la invasión de órganos y vasos adyacentes.
La seguridad diagnóstica está alrededor del 80%, mayor
que la TC y la RM especialmente en los tumores T1 y T2, ya que permite
distinguir a qué capas afectan. La obtención de biopsias
dirigidas (FNA) eleva la cifra de diagnósticos positivos con
unos resultados del 91- 100 % (8, 9-11).
El estadiaje de estos tumores se realiza siguiendo el sistema TNM.
El T1 es el tumor que afecta solo la mucosa y o capa muscular, el
T2 afecta al tejido conectivo perimuscular, el T3 afecta a estructuras
adyacentes incluyendo hígado, páncreas, duodeno, vesícula,
colon, estomago o grandes vasos, la invasión es diagnosticada
cuando la masa tumoral hipoecogenica pierde la continuidad con las
estructuras citadas. La demostración de nódulos linfoides
regionales permitirá el diagnostico en la fase N. El grado
de seguridad fue en la etapa T de un 86 %, en la fase N de un 64 %10.
Pero quizás la gran revolución en este campo sea el
uso de minisondas ultrasónicas de alta frecuencia (IDUS), ya
que por su calibre permiten el paso por las estenosis biliares. Menzel
(12) proponía los siguientes criterios para sospechar malignidad:
masas hipoecoicas con márgenes irregulares y no homogéneos,
o áreas pobres en ecos invadiendo los tejidos. La penetración
es definida como continuación de la masa hipoecogenica en estructuras
adyacentes. Usando estos criterios , la sensibilidad , especificidad
y seguridad era de 91,1%, 80 %,y 89,1 %. Tamada (13) describe la interrupción
de la pared del conducto biliar o un tumor mayor de 8 mm sospechosos
de malignidad, aportando una seguridad del 76 %.
Así el empleo de IDUS fue mas segura que los EUS (89 versus
76 %) para determinar la naturaleza de las estenosis biliares. Similares
resultados se obtenían al comparar las IDUS con la ERCP (90
versus 67 %) (14).
Bibliografía:
1.- Groen P C, Gores G.J. LaRusso N F, Gunderson L.L. Nagorney D.M.
“ Biliary tract cancers” New Engl J of Medicine 1999,341,
1368-1378
2.- Khan SA, Davidson BR, Godin R, Pereira SP, Rosenberg WMC, Robinson
SD, Thillainayagam AV, Thomas HC, Thursz MR, Wasan H “ Guidelines
for the diagnosis and treatment of cholangiocarcinoa: consensus document”.
GUT 2002, 51, 1-9
3.- Hann LE, Schwartz LH, Panicek DM y cols “ Tumor involvement
in hepatic veins: comparison of MR imaging and US for preoperative
assessement. Radiology 1998, 206, 651.
4.- Paivansalo M, Oikarinen H Tikkakoski T. Puumala K, Suramo I “
Radiological findings in bile duct carcinoma “ Rofo 1993, 159,
4-9
5.-Panasen PA, Partanen KP, Pikkarainen PH, Alhava EM, Janatuinen
EK, Pirinen AE. “ A comparison of ultrasound, computed tomography
and endoscopio retrograde cholangiopancreatography in the differential
diagnosis of benign and malignant jaundice and cholestasis”,
Eur J Surg. 1993, 159, 23-9.
6.- Bach AM, Hann KE, Brown KT, “Comparison to angiography combined
with CT arterial portography”. Radiology 1996, 201, 149.
7.- ( Napoleón B y cols Endoscopy 2000, 32, 27).
8.-Das A. Chak A. “Endoscopic Ultrasonography”. Endoscopy
2004,36, 17-21
9.- Byrne MF, Gerke H, Mirchell RM, Stiffler HL, McGrath K, “Yield
of Endoscopic Ultrasound-Guided fine-needle aspiration of bile duct
lesions” Endoscopy 2004, 45, 715
10.- Tio TL, Reeders JW Sie LH. “ Endosonography in the clinical
staging of Kkatskin tumor”. Endoscopy 1993, 25, 81.
11.- Fritscher-Ravens A. Broering DC, Knoefel WT, “EUS-guyided
fine needle aspiration of suspected hilar cholangiocarcinoma in potentialy
operable patients with negative brush cytology Am J. Gastroenterol
2004,99, 45-51
12.- Menzel J Poremba C Dietel Kh “Preoperative diagnosis of
bile duct strictures comparson of intraductal ultrasonography with
conventional endosonography . Scand J Gastroenterol 2000, 35, 77-82
12- Tamada K, Tomiyama T, Oohashi A “Characterizacion of biliary
sctrictures using intrductal ultrasonography: a comparison with percvutaneosus
cholangiography biopsic Gastrointest endosc 1998, 47, 341-349c 1988,
47, 341..
13.- Menzel J Poremba C Dietel Kh “Preoperative diagnosis of
bile duct strictures comparson of intraductal ultrasonography with
conventional endosonography . Scand J Gastroenterol 2000, 35, 77-82
14.- Farrel RJ, Agarwal B, Grandwein Sl “ Intraductal US is
a useful adjunct to ERCP for distinguishing malignant from benign
bililary strictures” Gastrointest Endosc 2002, 56, 681