El adenocarcinoma ductal supone el 80-90% de todos los tumores exocrinos
del páncreas. Los tumores del páncreas endocrino constituyen
una excepción, desde el punto de vista de su incidencia y si
a esto añadimos el elevado grado de invasividad y agresividad
del adenocarcinoma, ante una masa en páncreas, todos nuestros
esfuerzos van encaminados a descartar esta neoplasia. En la mayoría
de los casos, el tumor se sitúa en la cabeza del páncreas,
mientras que un 15-20% se localiza en cuerpo, el 5% en la cola y hasta
un 20% de los casos se dice pueden afectar de manera difusa a toda
la glándula.
El adenocarcinoma de páncreas supone la sexta causa de muerte
por cáncer tanto en mujeres como en varones en la Unión
Europea. La incidencia en nuestro país de sitúa aproximadamente
en 8 casos por 100.000 habitantes/año. La supervivencia es
muy limitada y aunque un 10-15% de pacientes son candidatos a cirugía
potencialmente curativa, la media de supervivencia es solo de 10-18
meses y a los 5 años la tasa es del 17-24%, aunque es muy variable
según las series, con autores que comunican 0% a los 5 años.
Estas malas cifras se deben a que la mayoría de los casos se
diagnostican en estadios demasiados avanzados para establecer tratamiento
curativo.
Diversos estudios han encontrado una relación inversamente
proporcional entre la duración previa de la sintomatología
antes del diagnostico y la supervivencia. El problema viene dado por
la relativa inespecifidad de los síntomas iniciales. Así
es la mayoría de los casos se diagnostican lesiones cancerosas
avanzadas por lo que es importante plantearse realizar controles a
los grupos asociados a un mayor riesgo de padecer esta neoplasia (tabla
I). De todas la asociación más elevada es con la pancreatitis
crónica, sobre todo la de origen hereditario. Un grupo especial
lo constituyen los individuos con antecedentes familiares de cáncer
de páncreas. No esta delimitada cual es la pauta de detección
mas recomendable, pero la determinación del CA 19.9, junto
a una técnica de imagen (ecografía percutánea
convincente, TC o ecografia endoscopica) seria una actitud razonable
y parece prudente iniciar estos controles 10 años antes de
la edad a que fue diagnosticado el tumor por primera vez en la familia
y a los 35 años en pancreatitis hereditaria.
TABLA
I GRUPO DE RIESGO DE CANCER DE PÁNCREAS
*PANCREATITIS CRÓNICA
-PANCREATITIS HEREDITARIA
-PANCREATITIS CRÓNICA TROPICAL
*CANCER DE PÁNCREAS FAMILIAR
-CANCER DE MAMA FAMILIAR POR MUTACIONES DE BRCA2
-DIABETES MELLITUS
*TUMOR MUCINOSO INTRADUCTAL
-CANCER COLORECTAL HEREDITARIO NO POLIPOSICO (Lynch II)
-POLIPOSIS ADENOMATOSA FAMILIAR
-SINDROME DE GADNER
-SINDROME DE PEUTZ-JEGHERS
-SINDROME DE MELANOMA FAMILIAR ATIPICO CON MOLAS MULTIPLES
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La ecografía transabdominal es la técnica de primera
elección en el estudio de pacientes con sospecha de tumor pancreático
y cuando la exploración es satisfactoria (adecuada visión
del área) la sensibilidad para la detección de un tumor
oscila entre el 70 y el 98%, disminuyendo esta en los tumores neuroendocrinos
ya que suelen ser de pequeño tamaño. La especificidad
en el diagnostico de cáncer de páncreas ante la demostración
de una masa varia ampliamente, pero se puede considerar baja cuando
se toma en consideración las lesiones aparecidas en el contexto
de una pancreatitis aguda o crónica.
Ecograficamente las neoplasias pancreáticas aparecen como
áreas nodulares o masas hipoecogenicas con aspecto tanto homogéneo
como heterogéneo, de bordes bien o mas frecuentemente mal definidos,
cuando son de tamaño grande vemos compresión e incluso
invasión de estructuras vecinas, áreas de necrosis e
incluso pseudoquiste y calcificaciones (en relación con necrosis
previas o pancreatitis crónica concomitante).
Cuando la neoplasia se localiza en la cabeza, además de la
lesión podemos observar una dilatación del conducto
pancreático principal (en el 41% de los pacientes), atrofia
distal pancreática e incluso espacios quisticos en el páncreas
distal, por obstrucción del conducto pancreático. Algunos
de los errores en el diagnostico del carcinoma de la cabeza radican,
a parte de la interferencia de gas duodenal, cuando son de pequeño
tamaño o en su situación, de manera que cuando aparecen
en la porción mas inferior de la cabeza o en el proceso uncinado,
pueden no detectarse en los cortes transversales a lo largo del eje
pancreático, por lo que para descartar esta posibilidad es
necesario desplazar el transductor hacia abajo. Como signo asociado
a la neoplasia de la cabeza podemos hallar una dilatación de
la vía biliar, en ocasiones con signos ecograficos de courvoisier
y alteraciones en los vasos circundantes (vena cava inferior y eje
esplenoportal por compresión y trombosis, circulación
colateral y envolvimiento de los vasos arteriales).
Los tumores localizados en el cuerpo son los mas fáciles de
identificar porque en esta región se producen normalmente menos
artefactos (gas) y los de la cola puede ser difíciles de diagnosticar,
debiendo recurrir a llenar el estomago con agua, realizar la exploración
en decúbito prono y explorar la glandular con “la ventana”
del riñón izquierdo.
Los signos a distancia se refieren sobre todo a la invasión
hepática (habitualmente lesiones focales hipoecogenicas), ganglionar
(hilio hepático, tronco celiaco y cadena paraaortica) o ascitis.
En el caso de que la ecografia confirme la irresecabilidad no es
necesaria la realización de otros procedimientos diagnósticos,
en caso contrario tendremos que realizar TC, RM o ecografia endoscopica,
para un correcto estadiaje.
Los procedimientos invasivos diagnósticos como la PAAF y/o
biopsia con control ecográfico, son a veces necesaria ante
una masa de aspecto tumoral en páncreas, con una precision
diagnostica que oscila según las series entre el 90 y el 70%,
con escaso falsos positivos y si mayor tasa de falsos negativos debido
a la disposición de las células tumorales en focos pequeños
rodeados de tejido fibroso-inflamatorio que dificulta la obtención
de material citológico maligno. Hoy día se prefiere
la toma de muestras por vía ecoendoscopica a la transabdominal,
aunque esta seria de elección en los casos que se demuestre
la inestabilidad y sea necesaria la confirmación diagnostica
(Figura 1).
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El diagnostico diferencial ante un hallazgos de un posible tumor
pancreático incluye los procesos inflamatorios-pancreatitis
aguda focal o pancreatitis crónica-, los procesos que cursan
con adenopatías peripancreaticas, los ampulomas, los linfomas
(masa pancreática grande hipoecogenica), las lesiones metastasicas
(colon, estomago, pulmón, mama y tiroides) y excepcionalmente
la tuberculosis.
Otros tumores menos frecuentes son las neoplasias quisticas de páncreas,
que constituyen el 1% de los carcinomas y entre el 10-15% de los quistes
pancreáticos. El tumor quistico seroso o adenoma microquistico,
muestra múltiples quistes (mas de 6), de pequeño tamaño
(menores de 2 cm) que en ecografia percutanea tiene una apariencia
sólida debido al pequeño tamaño de las lesiones
liquidas y a las múltiples interfases que producen los múltiples
tabiques o septos radiales fibrosos, su contenido es seroso (acuoso
claro), negativo para CEA y CA 19.9. Los tumores quisticos mucinosos
o adenomas macroqusticios, presentan un contenido de mucina, los quistes
son grandes (mayores de 2 cm) y en numero menor de 6 y son potencialmente
malignos; pueden presentar proyecciones papilar y tabiques, ser también
uniloculares y con frecuencia cuando obtenemos material puede ser
positivo para CEA y CA 19.9.
El tumor papilar mucinoso intraductal, crece a lo largo del conducto
pancreático principal de forma focal o difusa y se confunde
con una pancreatitis crónica. En la ecografia vemos un Wirsung
dilatado de manera focal o difusa, aunque en ocasiones, solo se afectan
los conductos secundarios, dando lugar a una imagen quistica en racimo
sin tumoracion evidente. El contenido es una secrecion transparente
mucosa y espesa, con frecuencia positiva para CEA y CA 19.9.
El papel que juega el Eco-doppler es importante en cuanto a la invasión
vascular, así son habitualmente evaluados la vena porta y sistema
venoso esplenomesenterico, tronco celiaco, arteria hepática
común, arteria esplénica y arteria mesentérica
superior. Así se pueden establecer clasificación en
virtud de la amplitud de la zona de contacto en la sección
longitudinal o el grado de invasión vascular según la
obstrucción en la sección transversal.
El papel mas importante de la ecoendoscopia (EE) en el momento actual
en el cáncer de páncreas es realizar un adecuado estudio
preintervención, que si se realiza de forma correcta se llegan
a alcanzar tasas de resecabilidad del 75%, de manera que hoy se considera
la técnica de elección para el estadiaje de la enfermedad
y su diagnostico. La precision de la USE en comparación con
la ecografia convencional, TC no helicoidal, la CPRE y arteriografía,
se sitúa alrededor del 97,73,76, 92 y 88% respectivamente,
y es especialmente eficaz cuando los tumores miden menos de 3 cm.
Cuando se analizan los estudios que comparan TC helicoidal y la EE
llama la atención la disparidad de resultados en función
del ámbito de la publicación, de forma que los trabajos
publicados en revistas gastroenterologicas demuestran la superioridad
de la EE y en cambio los publicados en revistas de ámbito radiológico
y quirúrgico, la de la TC helicoidal. Esto pone de manifiesto
la excelente precision diagnostica de ambas técnicas que deben
ser complementarias.
Un aspecto fundamental de la EE es como dijimos la valoración
de la extensión local y la afectación ganglionar, para
la evaluación del estadiaje y/o resecabilidad del cáncer.
En la mayor parte de los estudios la eficacia para el estadiaje T
varia entre el 80 y el 95%, siendo para la N de entre el 60 y 80%.
Un papel destacado es la valoración de la invasión vascular,
punto clave en el momento actual para la resecabilidad. (TABLA II).
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TABLA II CLASIFICACION TNM Y ESTADIOS
CLASIFICACION
T1: tumor limitado a páncreas _< 2 cm
T2: tumor limitado a páncreas > 2 cm
T3: extensión directa sin afectación de tronco
celíaco o arteria mesentérica superior
T4: extensión directa a tronco celíaco o arteria
mesentérica superior
N0: sin afectación de ganglios linfáticos
regionales
N1: metástasis en ganglios linfáticos regionales
M0: sin metástasis a distancia
M1: metástasis a distancia
ESTADIOS
IA: T1 N0 M0
IB: T2 N0 M0
IIA: T3 N0 M0
IIB: T1-3 N1 M0
III: T4 N0-1 M0
IV: T1-4 N0-1 M1
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A pesar de los excelentes resultados de la EE-PAAF (autores demuestran
una sensibilidad, especificidad y precisión diagnostica del
82,100 y 85% respectivamente) y de la baja morbilidad, las indicaciones
universalmente aceptadas en los tumores de páncreas son la
confirmación citológica de lesiones no resecables puesto
que en este caso no hay cirugía que permita el estudio de la
pieza quirúrgica y el estudio histológico de lesiones
que no presentan características típicas de una neoplasia
de páncreas o que acontecen en paciente con antecedentes especiales.
Estas lesiones pueden corresponder a linfomas, metástasis,
tuberculosis o tumores neuroendocrinos. La indicación en los
tumores resecables es mas controvertida, ya que la mayoría
de los autores sostienen que la obtención de uno o varios resultados
citológicos negativos, no modifican la actitud terapéutica
cuando el aspecto del tumor es muy sugestivo de lesión neoproliferativa.
Si es importante el papel de la EE-PAAF en la evaluación de
la extensión locoregional del cáncer de páncreas.
En un estudio reciente se comparo el coste-beneficio de la PAAF guiada
por TC, la cirugía y la USE-PAAF para el diagnostico de adenopatías
metastasicas no peritumorales, en pacientes con tumores de cabeza
de páncreas resecables con TAC helicoidal. La EE-PAAF demostró
ser la técnica coste-efectiva y con mayor sensibilidad.
Finalmente señalar que la EE y la EE-PAAF tiene un importante
papel en el diagnostico de los tumores neuroendocrinos, siendo la
técnica de mayor sensibilidad, puesto que es capaz de identificar
lesiones de hasta 5 mm de diámetro.
En el estudio de las lesiones quisticas pancreáticas (benignas:
pseudoquiste y cistoadenomas seroso, malignos cistoadenocarcinoma
y premalignos: cistoadenomas mucinoso o el tumor mucinoso papilar
intraductal), las características endosonograficas suelen permitir
distinguir el tipo de lesión, aunque difícilmente podrá
diferenciar un quiste seroso monolobular de un mucinoso, por lo que
la confirmación mediante PAAF es primordial. La rentabilidad
de la PAAF para obtener celularidad en estas lesiones, es mas baja
que en las formaciones sólidas (77% de los casos). Cuando existan
tabiques o áreas sólidas debemos de ir hacia esas zonas
y también nos orienta la presencia de mucina. Por otro lado
un CEA elevado, constituye un marcador de malignidad mas preciso que
las características endosonograficas (79 vs 51%) o que la citología
(79 vs 59 %) para distinguir los quistes mucinosos de los no mucinosos.
BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA
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