Introducción
El cáncer gástrico es uno de los tumores malignos
de mayor prevalencia en nuestro medio. Tras la confirmación
histológica del tumor es de gran importancia realizar un correcto
estadiaje preoperatorio, para predecir el pronóstico y establecer
la opción terapéutica más adecuada en cada caso.
Existen diferentes técnicas que ayudan a realizar un correcto
diagnóstico de extensión, entre las que se encuentran
la tomografía computarizada (TAC) y la ultrasonografía
endoscópica (USE). En la actualidad, la USE se considera de
gran utilidad para el estadiaje, alcanzando una precisión en
la valoración de la profundidad y de la presencia de adenopatías
que en algunos casos llegan al 90% y el 78% respectivamente.
Sin embargo, no todos los centros disponen de dicha técnica.
La búsqueda de métodos alternativos utilizando materiales
ya disponibles, culminó en la técnica de ultrasonografía
denominada hidrosonografía.
Descripción de la técnica
La ecografía hidrogástrica (EH) es una técnica
que permite, mediante el llenado con líquido de la cavidad
gástrica, la exploración de todas las capas de la pared
del estómago, consiguiendo así la detección de
diferentes patologías que asientan en ésta.
El estudio ecográfico del tracto gastrointestinal ofrece
enormes dificultades. En primer lugar, porque su importante contenido
aéreo origina artefactos al impedir la transmisión de
los ultrasonidos y, en segundo lugar, la aparición la diversas
imágenes formadas por asas intestinales conducen a diagnósticos
erróneos. En condiciones normales, la exploración ultrasonográfica
del estómago no permite diferenciar todas las partes del mismo,
ya que el fundus y el cuerpo gástrico se encuentran tapados
por la parrilla costal; y el contenido aéreo de la cavidad
gástrica dificulta la transmisión de los ultrasonidos.
Sin embargo, si existe una distensión gástrica o se
consigue ésta tras ingerir el paciente un volumen variable
de líquido (entre 100-500 cc), se logra una mejor visualización
de este órgano. La exploración se inicia, tras la ingesta
del líquido (agua), con el paciente en decúbito lateral
izquierdo, lo que permite una correcta visualización del fundus
y de la porción proximal del cuerpo; a continuación
se coloca al paciente en decúbito supino para explorar el cuerpo
medio y distal y el antro; y, finalmente, se adopta la posición
de decúbito lateral derecho para valorar el antro en su totalidad.
En todas las posiciones se explora la pared gástrica mediante
la realización de cortes longitudinales, transversales y oblicuos.
Generalmente se utiliza el transductor de 5 MHz, con menor poder de
penetración y mayor poder de resolución para zonas próximas
a la piel (antro y cuerpo medio y distal); y la sonda de 3.5 MHz para
explorar la regiones más profundas (fundus y cara posterior
del cuerpo proximal).
El estudio ecográfico de la patología gástrica
se basa fundamentalmente en dos aspectos: por un lado la visualización
de las 5 capas que conforman la pared del estómago, que están
constituidas por líneas hiperecogénicas que se alternan
con otras bandas hipoecogénicas; así, la interfase cavidad
gástrica-mucosa, la submucosa y la serosa están representadas
por líneas hiperecogénicas, mientras que la mucosa y
la musculares mucosa están representadas por bandas hipoecogénicas.
Por otro lado, el estudio ecográfico se basa en la medición
del grosor de la pared, de tal manera que siendo superior a 5 mm sugiere
la presencia de patología. Además, en la ecografía
convencional, la presencia de una imagen en “pseudorriñón”
es muy indicativa de patología de la pared.
Utilidad de la ecografía hidrogástrica en la
detección de lesiones neoformativas de la pared gástrica
La EH ha sido propuesta por algunos autores como una nueva modalidad
de estudio por imagen, de baja invasividad y coste, y con una alta
sensibilidad.
Nuestro servicio realizó un estudio (1) con el objeto de valorar
la utilidad de esta técnica en la detección de lesiones
neoformativas de la pared gástrica previamente diagnosticadas
mediante endoscopia, así como definir sus características
para valorar si pueden tener relación con el tipo endoscópico
o histológico de la lesión. Las tablas1 y 2 resumen
los resultados obtenidos en dicho estudio. Una de las dificultades
que se encontró fue la valoración del fundus gástrico
y de la curvatura mayor. Así, un 25% de las lesiones localizadas
en el fundus no fueron visualizadas, mientras que este porcentaje
descendió a un 5.2% para las lesiones localizadas en el antro
gástrico. La sensibilidad para la detección de anomalías
de la pared gástrica fue del 87.5%, comparable a la obtenida
por otros autores (2, 3).


Utilidad de la ecografía hidrogástrica en el
estadiaje preoperatorio del cáncer gástrico
La importancia de realizar un correcto estudio de extensión
radica en que el enfoque terapéutico es diferente en función
del estadio tumoral. En la actualidad la tomografía axial computerizada
(TAC) y la ultrasonografía endoscópica (USE) son las
técnicas más utilizadas para dicho propósito.
La técnica de elección para determinar la presencia
de metástasis a distancia es la TAC. La USE se ha mostrado
superior a la TAC en la valoración del tamaño y de la
existencia de adenopatías. La combinación de la TAC
abdominal y la USE consigue precisar la estadificación del
tumor en el 80% de los casos. Pese a estos resultados, en muchos centros
hospitalarios se carece de la USE. Dado que la disponibilidad de la
ecografía convencional es mucho mayor, en dichos centros podría
ser de utilidad la realización de una EH para valorar la extensión
del tumor.
Así, nuestro servicio publicó un estudio (4) en el
que se incluyeron a 37 pacientes diagnosticados de adenocarcinoma
gástrico, a los que se realizó una EH previa a la intervención
quirúrgica. Los resultados se resumen en la tabla 3 y 4. La
EH clasificó correctamente el 81% de las lesiones, existiendo
cinco errores por infra-estadificación (2 tumores T3 fueron
clasificados como T1 y T2, y 3 tumores T4 fueron clasificados como
T3) y 2 por sobre-estadificación (2 tumores T2 fueron clasificados
como T3).

Los resultados obtenidos son comparables a los descritos en la USE,
no solo por su capacidad diagnóstica (81%) sino también
por su coste y baja invasividad; si bien estos resultados deben ser
interpretados con precaución dado el bajo número de
pacientes incluidos. Aunque en nuestro estudio no se realizó
la EH para valorar la operabilidad de los tumores, la precisión
obtenida de la EH para los tumores T3 y T4 (87% y 81% respectivamente)
es comparable a la de la USE (91% para T3 y 80% para T4) (5). Así,
en nuestra opinión, estos resultados predicen que la EH podría
ser eficaz en la evaluación preoperatoria de la resecabilidad
del tumor, aunque son necesarios más estudios.
Al comparar estos resultados con los de otros grupos encontramos
discrepancias. Por un lado, Lim et al6 presentan unos resultados similares,
con una precisión del 86% para diagnosticar a los tumores como
iniciales o avanzados (los autores no clasificaron los tumores según
la clasificación TNM). En otro estudio publicado por Liao et
al. (7) , los resultados también fueron parecidos, con una
precisión global del 77.6%. Frente a estos resultados, otros
autores8 hablan de una precisión del 41%.
En cuanto a la valoración de la presencia de adenopatías
(estadio N), existen pocos datos publicados. Liao et al describen
una sensibilidad, especificidad y precisión del 77.4%, 64.1%
y 72% respectivamente; datos similares a los obtenidos por Dux et
al, con un 50%, 100% y 68% respectivamente (8).
A continuación se presentan distintas imágenes
obtenidas mediante ecografía hidrogástrica:
Foto 1. Pared gástrica normal
Foto 2. Tumor gástrico estadio T1
Foto 3. Tumor gástrico estadio T2
Foto 4. Tumor gástrico estadio T3
Foto 5. Tumor gástrico estadio T4
Comparación con otras técnicas diagnósticas
Existen pocos trabajos publicados que hayan comparado la EH con
otras técnicas de imagen.
Hasta la fecha no se ha publicado ningún estudio bien diseñado
que compare la EH y la USE. Solo hemos encontrado un estudio que haya
comparado ambas técnicas (9). En dicho estudio se concluye
que la EH tiene una capacidad similar a la USE en la determinación
de la afectación en profundidad de cáncer temprano,
aunque la EH pierde capacidad en los tumores situados en la pared
anterior. Se observó también que la precisión
aumenta un 12% en el cáncer mucoso cuando se combinan ambas
técnicas, concluyendo que para asegurar una mejor valoración
de la afectación en profundidad es recomendable realizar ambas
técnicas. En el otro estudio publicado (10) se concluye que
la EH no puede reemplazar a la USE, pero que, cuando se realizan a
la vez, la EH aporta una información útil sobre el estadio
local del tumor, sobre todo en los casos de tumores avanzados y estenóticos.
En un estudio publicado por Lee et al, se comparó la EH con
la TAC en la estadificación de cáncer gástrico.
En dicho estudio no se encontraron diferencias significativas en la
clasificación TNM entre ambas técnicas, aunque concluyen
que tienen un claro beneficio para la detección de metástasis
a distancia y de carcinomatosis intestinal; y que la EH podría
ser una técnica complementaria a la TAC.
Conclusiones
La ecografía hidrogástrica es una técnica útil
para el diagnóstico y el estudio preoperatorio del cáncer
gástrico. Aunque la TAC y la USE son las técnicas más
aceptadas en la actualidad para el estudio preoperatorio, la EH podría
tener un papel en aquellos centros que carezcan de USE o como complemento
a esta última en los centros que ya dispongan de ella. Frente
a las dificultades propias de la USE, la EH es una técnica
sencilla, que no requiere grandes medios y que tiene una curvatura
de aprendizaje menor. Por otro lado, la EH permite mejorar la exploración
en aquellos casos en que la USE presenta dificultades técnicas,
como son los tumores de gran tamaño; y ofrece la posibilidad
de realizar una exploración más completa del resto del
abdomen.
A pesar de lo expuesto, le EH no se debe plantear como una técnica
aislada, sino que su mayor beneficio está en la realización
de la técnica asociada a la USE; de tal forma que, junto con
la realización de una TAC se logre un estudio de la afectación
locorregional y a distancia óptimo.
BIBLIOGRAFÍA
1. Segura Cabral JM, Conde Gacho P, Comas Redondo C, et al. [The
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